Una de las 237 sillas colocadas en la vigilia por las víctimas del Jet Set

Foto: cortesía Acento, vía Infobae

Santo Domingo. Cuando una sociedad se niega a olvidar, se organiza. La noche de este miércoles, el Movimiento Justicia Jet Set volvió a demostrarlo: familiares, sobrevivientes y ciudadanos comunes instalaron 237 sillas vacías frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, cada una con un número, una vela y una historia que el país no debe archivar.

Bajo el nombre "Una luz por la justicia", la vigilia reunió a quienes perdieron a un ser querido el 8 de abril de 2025 y a quienes, sin haber estado esa noche en la discoteca, entienden que el dolor ajeno también es una causa propia. Velas encendidas, fotografías, mensajes escritos a mano y una guardia de honor convirtieron la acera en un espacio de memoria compartida.

Acompañar a los que lloran

Filas de sillas blancas con velas frente a la Fiscalía del Distrito Nacional

Foto: cortesía Acento, vía Infobae

La organizadora del movimiento, Ana María Ramírez, explicó que el encuentro buscó mantener presente a quienes murieron y acompañar a los sobrevivientes y familiares que continúan afectados por las consecuencias de la tragedia. El gesto más conmovedor de la noche fue la silla número 237: una adicional a las 236 de las víctimas reconocidas, dedicada al bebé que —según relataron los familiares— murió junto a su madre embarazada bajo los escombros.

Para las comunidades de fe, el mensaje de la vigilia resuena con un mandato antiguo: consolar a los que lloran y defender la causa de los que ya no tienen voz. La presencia de padres como Wilton Tejeda, que perdió a su hija Melissa Yismel Tejeda Sosa y aun así dice mantener la fe en la justicia dominicana, recordó a todos que la esperanza también es una forma de resistencia.

La ciudadanía como guardiana de la memoria

Esta no es la primera manifestación del movimiento, y probablemente no será la última: los familiares han mantenido una presencia constante para exigir que el proceso judicial avance y que se revise la calificación jurídica del caso contra los propietarios del establecimiento, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat.

Más allá del resultado que adopte el tribunal este viernes, la vigilia dejó una lección para la sociedad civil dominicana: cuando las instituciones tardan, la comunidad organizada sostiene la memoria, acompaña el duelo y reclama —en paz y con dignidad— que ninguna tragedia quede impune.

Fuentes: Infobae, El Día, Hoy, Noticias SIN